
Con
un lleno total se realizó el pasado 22 de noviembre el 47 Banquete
del Millón en el Salón Rojo del Hotel Tequendama en Bogotá. Como de
costumbre, las bellas reinas del Concurso Nacional de Belleza se
hicieron presentes para, en un signo de humildad, servir la copa de
vino a los asistentes. Posteriormente hicieron gala de sus atributos
en un especial desfile por la pasarela central.
En esta oportunidad se hizo presente por parte del gobierno
nacional la Ministra de Comunicaciones Dra. María del Rosario
Guerra, junto con el director de los Servicios Postales Nacionales
Dr. Juan Ernesto Vargas, para oficializar el lanzamiento de la
estampilla conmemorativa de los 50 años del Barrio Minuto de Dios.
Al respecto, la ministra manifestó en su discurso:
“
Padre Diego, gracias por darle al Gobierno Nacional sobrados motivos
para emitir la estampilla “Barrio Minuto de Dios 50 años”, la cual,
a partir de hoy, llevará al mundo la esencia de una obra modelo
único de comunidad humana y testimonio vivo de eficiencia social”.
Novedad especial en esta oportunidad fue la subasta pública de
una obra de arte realizada en simultánea dentro del Salón Rojo, así
como la de un bellísimo ajuar donado por su fabricante. Gracias a
los postores que remataron los artículos por su generosidad.
A pesar del lleno total, sabemos que muchos colombianos y gente
de buen corazón se quedaron sin colaborar con las obras de El Minuto
de Dios. Utilizando las palabras finales del discurso del padre
Diego Jaramillo, los invitamos a hacer sus aportes a través de esta
página, ya que “que nosotros y Colombia necesitamos siempre mucho,
muchísimo más”.
Resumen del discurso pronunciado
por el P. Diego Jaramillo durante el 47º Banquete del Millón
Señoras y señores:
Hace algunos días estuve en la ciudad de Riohacha y pude observar
el trabajo que El Minuto de Dios está realizando en la Guajira y que
busca parecidos objetivos a los que persigue en otros 20
departamentos del país: “el desarrollo integral de todo el hombre y
de todos los hombres”. En Riohacha, El Minuto de Dios, en asocio con
la gobernación departamental, está colaborando con la construcción
de doce espolones, de piedra y de cemento, que se adentran en el
mar, para cortar las olas del Caribe, peligrosamente cercanas a la
ciudad. Además de esa obra, colaboramos en la atención social de
varias comunidades, cuyas viviendas están vecinas a la playa.
Pienso
que ese trabajo es símbolo del que, en asocio de todos los
colombianos, debemos llevar a cabo en todo el territorio de la
Patria. Necesitamos, por todas partes, construir muros espirituales
y morales que, como tajamares, rompan el oleaje embravecido que nos
golpea: olas de miseria y de violencia, torrenciales aguaceros de
narcotráfico y corrupción, tormentas y huracanes de injusticia e
inequidad. Esos flagelos sólo se detienen con diques de esfuerzo y
de compromiso. Es lo que deseamos seguir realizando en Colombia.
En el país, el vendaval de la pobreza continúa azotando a
numerosos habitantes; hay muchas familias sin techo. Nosotros
seguimos adelantando el programa de la Casa Semanal, que el mes
entrante cumple nueve años, lo que significa más de 450 casas
entregadas a familias pobres; hemos terminado nuevos barrios en
Antioquia, empezamos un barrio en Popayán, que tendrá 3.088
viviendas, y estamos empeñados en el mejoramiento de dos mil hogares
comunitarios, en asocio con el ICBF, iniciando esa labor en
Buenaventura y Quibdó. Pero Colombia necesita mucho más. …. ¡Ese
trabajo no lo hemos hecho solos! Están ustedes, nuestros amigos y
bienhechores. A ustedes los invito a que en estos días, en sus
casas, organicen una pequeña reunión, con sus familias, sus amigos o
vecinos. Sería como un banquete menor, para que motiven a quienes no
pudieron acompañarnos esta noche, a que se unan a nosotros en el
esfuerzo por el bienestar de todos, y a que nos envíen el aguinaldo
de la paz. El dinero que así recolectemos se convertirá en casas
para los pobres o en educación para los niños. …
Están también, por supuesto, la amistad, el estímulo y la oración
de nuestros hermanos en la fe, de muchos laicos, presbíteros y
obispos del país y, en especial, de nuestro obispo de Engativá,
Monseñor Héctor Gutierrez Pabón. Pero, sobre todo, está Dios, que
nos ha protegido con su infinito amor, su paciencia y su perdón; que
nos sigue enviando permanentemente el Espíritu Santo, que nos
recuerda el amor y la enseñanza de Jesús. A Él, Padre bondadoso de
los hombres, le decimos desde lo íntimo del alma, que nosotros y
Colombia necesitamos siempre mucho, muchísimo más.
Palabras de Mons. Héctor Gutiérrez: ¿Quiénes estamos aquí?
¿Quiénes estamos aquí? Aquí estamos los que creemos en Dios, los que
queremos a Colombia, los que no hemos perdido la fe en el país, los
que tenemos esperanza en la Patria. Aquí estamos los que
identificamos a Cristo en los desplazados; los que vemos la cruz de
Cristo en las mujeres, en los niños de la calle. Aquí estamos los
que queremos al P. García Herreros y no dejamos morir la esencia de
encarnar la fe en Cristo el Señor. Aquí estamos los que esperamos
días mejores para Colombia. Mientras tengamos la posibilidad de
reunirnos aquí, habrá esperanza en el país. Mientras metamos la mano
en el bolsillo para ayudar a otros, habrá esperanza en el país.
Mientras nos duela el corazón ante el dolor de otros, habrá
esperanza en el país. Mientras no nos dé pena rezar el rosario ni
cantar el himno nacional ni ver fútbol, habrá esperanza en el país.
Únete tú también
y ayúdanos a seguir construyendo un futuro para Colombia